23/11/2014 21:05 / Miguel Mier
Provincia_Mier
“La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres”
-Ayn Rand
El escándalo de la casa blanca mexicana ha capturado la atención de nuestro país y de muchos medios de comunicación internacionales. No pretendo minimizar la importancia que tiene un evento tan relevante en la vida política de México. Es tan grave que políticos de países desarrollados han opinado que un escándalo ético de tal magnitud provocaría que el presidente de su país se viera obligado a renunciar. Sin embargo, ante tanta telenovela, creo que hay asuntos económicos más relevantes que están teniendo poca atención.
La semana pasada el poder Legislativo autorizó el presupuesto de gasto para 2015. Los gastos de los burócratas se incrementaron casi 20 por ciento contra el ejercicio anterior. En mi columna de la semana pasada exponía que los países ricos no son los que generan mucho si no los que gastan poco. Nuestro país decidió gastar más.
Nuestro país está generando menos. A pesar de las megareformas, el crecimiento económico de México se sigue desacelerando. Arrancamos 2014 con una proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.5 por ciento. La semana pasada esa proyección de crecimiento se ajustó a la baja en un rango de entre 2 y 2.5 por ciento. Para 2015 empresas como Bloomberg han proyectado un crecimiento económico de Estados Unidos de 3.5 por ciento, de Colombia cercano a 6 por ciento y de México a 3 por ciento. Es alarmante ver que países con una economía tan grande como la estadounidense crezcan aún más rápido que economías en desarrollo como la nuestra.
El desplome de los precios del petróleo en el mundo pone a nuestra economía en una posición aún más vulnerable por tener menos ingresos petroleros sin poder bajar el precio de la gasolina para los consumidores.
En términos de política económica los tres incidentes que acabo de mencionar tendrán un impacto importante en los bolsillos de todos los mexicanos. Sin embargo, pocos están poniendo atención a estos hechos. Veo a los medios de comunicación más centrados en el evento telenovelístico de la casa blanca que en el impacto que tendrán en su bolsillo las familias mexicanas.
Revisando uno de los reportes recientemente publicados por Mexicanos Primero sobre la comparación de los niveles de educación entre los países entendí parte de las razones por las que estamos centrados en el mundo de la telenovela. Ese reporte comparaba las mejores escuelas privadas de México con sistemas de educación pública de otros países. Resulta que los niños mexicanos que van a las escuelas privadas más prestigiadas tienen peores niveles educativos que los niños que van a las escuelas públicas de menor presupuesto de Canadá. Tenemos que hacer públicos los datos que revelen el bajo nivel educativo que están recibiendo nuestros niños. Esos bajos niveles de educación nos hacen blanco fácil para centrar nuestra atención en lo mediático en vez de en lo objetivo.
El director de cine mexicano Luis Estrada lo ha expresado por medio de sus películas y sobretodo con su último título La Dictadura Perfecta. Los medios de comunicación captan nuestra atención en las historias que nos presentan y alejan nuestra atención de otros temas más objetivos que realmente van a impactar nuestra realidad económica.
En términos pragmáticos una crisis de imagen alrededor del presidente de cualquier nación son malas noticias para sus habitantes. Un presidente con mala percepción provoca debilidad en lo económico y en la captación de inversión extranjera. Ojalá que la crisis de imagen que estamos viviendo hoy sea afrontada por el gobierno con soluciones de fondo. Lo que nuestro país pide a gritos es transparencia y combate frontal a la corrupción de los políticos a nivel federal, estatal y municipal. Las redes sociales nos hacen ver que los mexicanos exigen acciones concretas. Sin embargo, sería simplista y un tanto irresponsable dejar toda la solución en manos del gobierno.
Como ciudadanos con un país en crisis lo más patriótico que podemos hacer es ponernos a trabajar, a producir, a estudiar y a buscar ser objetivos. Más escuela, más trabajo y menos telenovela.
El autor es licenciado en Economía por el ITESM, con maestrías en Administración y Tecnología por las universidades de Stanford, Carnegie Mellon e ITESM. Es ejecutivo de Entretenimiento y profesor en la Maestría en Administración (MEIM) en la Universidad Carnegie Mellon de Los Ángeles, California.
mmier@stanfordalumni.org
@MiguelMier
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