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Columna: Sin Anestesia: Después de las súper reformas de EPN ¿cómo va el consumo?

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Columna: Sin Anestesia: Después de las súper reformas de EPN ¿cómo va el consumo?
27/04/2014 18:09 / Miguel Mier

Miguel Mier | Foto: Cortesía
“Llegó la era del consumismo. Con su mismo traje, con sus mismos zapatos, con su mismo todo”… Vox populi.
En febrero de 2014 la AMAI (Asociación Mexicana de Agencias de Investigación) publicó los resultados de una encuesta que intentaba explicar la preocupación de la población respecto a las reformas estructurales del gobierno del Presidente Peña Nieto. Quien realizó la encuesta fue Nielsen Homescan. Uno de los resultados más interesantes es que 3 de cada 10 amas de casa no estaban conscientes de dichas reformas, por consiguiente, no estaban preocupadas. Hoy las cosas han cambiado.
En una encuesta telefónica más reciente los resultados revelados sobre el consumo de las familias son preocupantes. Entre el 11 y el 12 de abril de 2014 el grupo Reforma levantó una encuesta telefónica a 450 adultos. Para los rigurosos de la estadística esa muestra reporta un margen de error de +/- 4.6% con un nivel de confianza del 95%.
Una de las conclusiones de la encuesta es que el 66% de los encuestados ha bajado su nivel de consumo porque esperan que la economía empeore en los próximos 3 meses, sólo el 13% de los encuestados creen que la economía va a mejorar.
El 58% ha reducido su consumo de luz y de gas en sus hogares, mientras que el 69% ha reducido su consumo de gasolina. Esto de cualquier forma parecen ser buenas noticias por la baja en el uso de combustibles y energéticos. El 73% ha reducido su consumo de refrescos y bebidas azucaradas mientras que el 65% reporta haber limitado su consumo de botanas y golosinas. Estas bajas explicadas por los nuevos impuestos a productos que pueden producir obesidad.
Si bien pareciera que limitar el consumo en los productos que mencioné es una buena señal en favor de la ecología o de la salud pública es una mala señal para acelerar la actividad económica de nuestro país.
En otros productos que no tienen que ver ni con el medio ambiente ni con la salud pública tenemos otros datos similares y preocupantes. La reducción en consumo de carne es de 62%, de pan 52%, ropa y calzado 63%. El 60% reporta haber limitado sus salidas a restaurantes y cines por presiones económicas. Inclusive el consumo de huevo, frutas y leche reporta una caída de 47%, 40%, y 36% respectivamente.
Lo reportado en esta reciente encuesta es muy interesante porque es lo que la gente declara ante preguntas referentes a su consumo. O sea, es lo que la gente cree que ha dejado de hacer, no necesariamente lo que ha dejado de hacer en la realidad. Sin embargo, lo que preocupa es que a principio de año mucha gente no estaba preocupada por el impacto de las reformas en su economía familiar y hoy vemos todo lo contrario.
El viernes pasado Hacienda publicó el IGAE (Indicador Global de Actividad Económica). El IGAE reporta un crecimiento en la actividad económica del mes de febrero de 2014 de 1.7%, esto es arriba del doble de la cifra del mes anterior: 0.83% de enero 2014. ¿Esto qué quiere decir? Quiere decir dos cosas: que estamos teniendo inflación y que la economía sí está creciendo.
Las preocupaciones de la ciudadanía están bien fundamentadas por el lado de la inflación. La gente ve subir los precios de muchos productos, sin que los salarios suban a la misma velocidad, y la gente limita su consumo.
Por otro lado parece que algunos sectores de la economía sí están creciendo, por lo que la opinión general no debería de ser tan negativa.
“Percepción es realidad”, dice el dicho popular. En este caso pienso que la administración de Peña Nieto ha hecho una buena labor para pasar sus reformas estructurales, pero una mala labor para explicarlas.
Al final, la población está preocupada y está dispuesta a limitar su consumo por temor a crisis económicas. Reducir el consumo afecta a los productores y comerciantes ya que hace que el motor de la economía se mueva más lento.
Mientras tanto, en nuestro estado, Michoacán, la reactivación económica se ha quedado en adornados discursos del Presidente y de su flamante gabinete.
Ojalá que pronto veamos obras grandes y acciones concretas que reactiven nuestra raquítica economía michoacana. No vaya a ser que los grandes presupuestos de gobierno se empiecen a erogar con las campañas para nuevo gobernador dentro de 8 meses, como es costumbre.
Twitter: @MiguelMier
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Columna: Sin anestesia: Mejora tu escuela, involúcrate

“El 80 por ciento de los alumnos reprueba o pasa de panzazo”, IMCO.

Durante las últimas cuatro semanas la empresa mexicana de cines, Cinépolis, exhibió pro bono un cineminuto desarrollado por el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) llamado “Mejora Tu Escuela”. El mensaje que contiene ese cineminuto me parece de suma Imagenimportancia para el futuro de México.
El video de 60 segundos abre la escena con un dato arrollador: el 80 por ciento de nuestros niños reprueba o pasa de panzazo en las evaluaciones internacionales de aprovechamiento académico. Si no fuera por instituciones como el IMCO o Mexicanos Primero no conoceríamos lo mal que salen nuestros niños en comparación con estudiantes de otros países.
El segundo gran mensaje es INFÓRMATE. ¿Cómo va la escuela de tus hijos? Para conocer la calificación de la escuela de tus hijos hay que entrar al sitio http://www.mejoratuescuela.org y ubicar la escuela, ya sea por nombre, ciudad, estado o localidad. Es una búsqueda sencilla que arroja datos muy interesantes. Una vez ubicada la escuela podrás conocer el promedio de calificaciones de la prueba ENLACE en inglés, en español y el semáforo educativo. Además, puedes comparar la escuela de tus hijos con otras escuelas. A veces escuelas públicas o de colegiaturas modestas tienen mejores niveles académicos que escuelas caras.
El tercer gran mensaje es INVOLÚCRATE. Papás informados que dialogan con los directivos y maestros de las escuelas sobre sus resultados en ENLACE son papás comprometidos con mejorar la educación no sólo de sus hijos, sino de nuestro país.
Sabemos que el problema del bajo nivel de educación de nuestro país se debe a muchos factores negativos funcionando en simultáneo. Desde los sindicatos, más preocupados por sus marchas y plantones que por educar. La SEP que de manera irresponsable cancela la prueba ENLACE 2014. Los gobernadores pusilánimes que no le entran a poner en orden los sistemas de educación estatales por motivos electoreros, etcétera. Hay muchos factores políticos, económicos y sociales que nos tienen en los bajos niveles de educación en donde estamos. Pero, el factor de cambio más importante que podemos impulsar, algo donde todos podemos poner nuestro granito de arena, es justamente en involucrarnos en la escuela de nuestros hijos.
Hace un par de meses hice referencia a un artículo de Thomas Fridman que se titula “El Milagro de Shangai”. En ese artículo Fridman concluye (aquí simplifico la conclusión de Fridman) que el gran cambio que ha mejorado la educación en China es la comunicación semanal entre maestros y padres de familia.
En la escuela donde estudian mis hijos hay una práctica que me parece estupenda que ojalá que todas las escuelas de México la adoptaran. Me refiero a un semanario donde las directoras de primaria y kínder nos mandan una carta por correo electrónico todos los lunes a las 13:00 horas. En ese semanario nos informan los valores que esperan enfatizar durante la semana, las actividades importantes, si hay exámenes o cambios de horarios en las actividades escolares y extracurriculares de la semana en curso. Me parece un contacto clave entre directivos y padres de familia. A pesar de que me parece un gran paso, y lo aplaudo, creo que no es suficiente por ser un esfuerzo unidireccional de la escuela hacia los papás.
La comunicación debe de ir más allá, también los papás nos tenemos que acercar a los maestros y directivos y comunicarnos con frecuencia con ellos. También compartirles lo que vemos de los niños y las actividades familiares importantes. Hacer equipo con el maestro para mejorar la educación de nuestros hijos, eso realmente funciona. ¡Hagamos el intento!
Uno de los grandes paradigmas que debemos romper en México es que cuando mandamos a los niños a la escuela pensamos que su educación se vuelve responsabilidad de los maestros. He escuchado a muchos papás decir “para eso pago la colegiatura” y no puede haber actitud más dañina para el desarrollo de los niños que esa falta de involucramiento.
Los grandes cambios empiezan por uno mismo. Mahatma Gandhi dijo una célebre frase que aplica no sólo en la educación sino en nuestro rol como ciudadanos: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

Autor: Miguel Mier es licenciado en Economía por el ITESM, con maestrías en Administración y Tecnología por las universidades de Stanford, Carnegie Mellon e ITESM. Es Ejecutivo de Entretenimiento y profesor en la Maestría en Administración (MEIM) en la Universidad Carnegie Mellon de Los Ángeles, California
E-mail: mmier@stanfordalumni.org
Twitter: @MiguelMier

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Columna: Sin Anestesia: Desigualdad y desarrollo económico

Columna: Sin Anestesia: Desigualdad y desarrollo económico
13/04/2014 19:13 / Miguel Mier

Miguel Mier | Foto: Archivo
“La desigualdad económica exacerba
todos los problemas”, Tony Judt.
Los economistas medimos la desigualdad económica por medio de un índice que se llama Coeficiente de Gini o Índice de Gini; en honor al estadístico italiano Corrado Gini. Sin el afán de aburrirlos con tecnicismos económicos es un índice muy fácil de explicar, ya que va de cero a 100. Cuando una población tiene un Índice Gini de cero quiere decir que la distribución de la riqueza es exactamente igual para todos sus habitantes. Si existiera una comunidad, digamos de 50 mil personas, que tiene un índice Gini de 100, eso querría decir que toda la riqueza del pueblo la tiene una persona y 49 mil 999 personas tienen cero recursos económicos. O sea, a mayor Índice de Gini mayor desigualdad.
El Índice Gini para México es de 49 puntos. De los países de la OCDE México queda catalogado en el lugar 29 de 34. ¿Y eso es muy grave? No necesariamente. Por ejemplo Estados Unidos ocupa el lugar 28 de 34, apenas un lugar arriba de México, con una calificación de 48.7 puntos. Esto quiere decir que la riqueza bruta en Estados Unidos y de México están casi igualmente mal distribuida.
Dado estos datos duros, ¿qué puede hacer un país si quiere mejorar la distribución de la riqueza? Implementar impuestos y programas sociales que distribuyan mejor los recursos económicos disponibles. Aquí viene otro índice similar: el Índice Gini al ingreso neto. Por eso usé el concepto de riqueza bruta en el párrafo anterior. La diferencia entre la riqueza bruta y la riqueza neta es que la riqueza neta es después de que el gobierno cobró impuestos y redistribuyó la riqueza a través de sus programas sociales. Una vez que el gobierno actuó como gobierno.
Los países tienen dos índices Gini: bruto (antes de impuestos) y neto (después de impuestos). Si un país es efectivo en repartir la riqueza el Índice Gini neto debe mucho menor que el índice bruto.
El índice Gini bruto de México es de 49 y el neto es de 48. El índice Gini bruto de Estados Unidos es de 48 y el neto es de 37, o sea, lo logran bajar 11 puntos. Esto es después de que el gobierno intervino, la población vive menos desigual. Hay países que inclusive lo hacen mejor que Estados Unidos como Suecia o Alemania que logran mejorar su índice en 23 y 25 puntos respectivamente.
El caso de México, el que Índice Gini casi no se mueve, quiere decir que el gobierno ha sido poco efectivo en combatir la desigualdad, o lo que es lo mismo, en repartir mejor los recursos.
Hace unas semanas, en una publicación internacional, leí una entrevista con el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, doctorado en Economía por el MIT. Videgaray declaró que cree en el libre mercado pero con intervención del gobierno.
Sus declaraciones fueron tachadas de Keynesianas (es la escuela de pensamiento económico en favor de la intervención gubernamental en la economía). Videgaray acaba de pasar la Reforma Hacendaria que se centra principalmente en mejorar la recaudación de impuestos, pero nunca nos dijo que sería intervencionista.
Aquí las preguntas son: ¿cómo va a intervenir?, ¿cómo va a redistribuir el dinero captado por los impuestos? Ésa es la clave para hacer crecer nuestra economía mientras logran mejorar la distribución de los ingreso.
Los problemas económicos y sociales de México no son poca cosa (y en estados pobres con gobiernos débiles como el de Michoacán, aún peor).
Abrí esta columna con la memorable cita del historiador Británico Tony Jud. Los problemas que vive nuestro estado se ven exacerbados por la mala distribución del ingreso. Distintos sectores sociales piden más recursos y secuestran las vías públicas al ver los desfalcos al erario público y el dispendio de burócratas.
Espero que la Reforma Hacendaria realmente logre reactivar la economía, y no sólo eso, que en simultáneo tenga un efecto de redistribución del ingreso que tanta falta le hace a México. Con que llegáramos a niveles de redistribución de gobiernos que hoy no son muy bien vistos como el de Grecia (de 8 puntos), sería un gran logro para la estrategia económica de Peña Nieto.

Autor: Miguel Mier, es licenciado en Economía por el ITESM, con maestrías en Administración y Tecnología por las universidades de Stanford, Carnegie Mellon e ITESM. Es Ejecutivo de Entretenimiento y profesor en la Maestría en Administración (MEIM) en la Universidad Carnegie Mellon de Los Ángeles, California.
E-mail: mmier@stanfordalumni.org
Twitter: @MiguelMier

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“Sin Anestesia”: La percepción de nuestra clase política.

La percepción de nuestra “clase política”

por Miguel Mier  | 7 de abril de 2014

“La política es asistida por la imagen. El político se conforma solamente con una buena imagen, ese será el mayor logro que obtendrá.” Herbert Marshall Mcluhan

El viernes 4 de abril en la sección de opinión del periódico Reforma me topé con que la sección de El Lector Escribe se titulaba “De Película”, lo tuve que leer. El autor Hugo Ochoa, para mi sorpresa, no escribió nada de películas sino de nuestra incapacidad de asombro como ciudadanos ante lo que está sucediendo con nuestra clase política. Ochoa compara nuestra realidad política con una película hollywoodense de acción en donde pasamos vertiginosamente de escenas entre Oceanografía, la línea 12 de metro capitalino, los maestros aviadores y el manejo de la red de prostitución en plenas oficinas del PRI de la capital. Una escena nos hace olvidar la anterior.

The Economist del 5 de abril de 2014, en su sección The Americas abre un espacio para hablar de México y lo que publica, una de las revistas más serias de circulación mundial, es el caso de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, Presidente del PRI del DF. The Economist publica, para que los ojos del mundo lean, la historia que destapa Carmen Aristegui de MVS, que abre a la luz la forma de contratación de “edecanes” para el PRI del DF. Las valientes reporteras de MVS asisten a una entrevista de trabajo grabando la misma para respaldar su investigación. Parte de su descripción de actividades para el puesto de “edecán” era proveer sexo oral y vaginal en cada ocasión que su jefe lo solicitara. Su sueldo sería de 11 mil pesos mensuales más propinas y estaría dentro de la nómina del Partido Revolucionario Institucional. La publicación Británica añade: “El Partido Revolucionario Institucional es el partido que hoy gobierna a México”. Eso el lo que el mundo está leyendo sobre México esta semana.

El desgaste en la percepción de nuestra clase política no es exclusiva del PRI. El escándalo inconcluso de Oceanografía embarra a altos funcionarios de la anterior administración panista, desde gente de PEMEX, la familia política del ex presidente Fox, hasta Gustavo Madero y su memorable foto en un jet privado con el logo de Oceanografía en el fondo de la foto. Todo el tema de Oceanografía está por aclararse y por el bien de México ojalá que tenga consecuencias graves para los involucrados.

El PAN y su niño de oro, el ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, el diputado queretano Ricardo Anaya Cortés teniendo una trayectoria ascendente en la escena política de nuestro país no quedó limpio. No se escapó de la embarrada de los “moches” dentro del PAN para bajar recursos a los municipios, denuncia hecha por los mismos presidentes municipales de su estado natal Querétaro.

El PRD y el desfalco a Michoacán y sus narco Diputados con fuero tampoco salen bien librados.

La semana pasada en una entrevista de radio local escuché a un dirigente del magisterio de Michoacán decir que a los maestros les tienen que subir el sueldo y que van a tomar las calles. La justificación que daba el líder sindical es que aun que el Gobernador les dijo que no tenían dinero que ellos bien saben de los viáticos y dietas que se gastan en el gobierno y que por lo tanto no van a dejar su lucha.

Otro dicho popular sobre la percepción es “percepción es realidad”. El problema de que la clase política de cualquier nación llegue a los niveles de desprestigio al que se ha llegado en México es que esto tiene un efecto nocivo en toda la sociedad y un enorme costo económico que pagan los más desprotegidos. La percepción de un mal gobierno produce un elevado costo económico real.

Un país donde la autoridad es mal vista provoca la justificación de la ciudadanía para actuar fuera de las normas establecidas. Cualquier ciudadano puede pensar en no pagar impuestos justificado en que los políticos se lo van a llevar en sus “moches”. Cualquier pueblo puede justificar levantarse en armas como autodefensas ante la ineficacia de la clase gobernarte para mantener el estado de derecho. Cualquier ciudadano puede pensar que lo correcto es salir a las calles a pedir más subsidios ya que la clase política corrupta se beneficia de sus puestos sin justificación. Todas estas actitudes de la ciudadanía, justificadas en la mala imagen de la clase política, nos dañan como sociedad.

¿Y que hacer? Hablar, escribir, denunciar. No nos podemos hacer de la vista gorda. No podemos pecar de omisión cuando sabemos que algo así de grave está pasando en nuestra sociedad. Aplaudo las acciones valientes como las de Carmen Aristegui para denunciar a Cuauhtémoc Gutiérrez y su red de prostitución. Como sociedad tenemos que subirle el costo político a los gobernantes cuando actúan mal. Sólo así tendremos mejores candidatos a funcionarios públicos.

PS. Cabe aclarar que ésta columna la escribí el viernes 4 de abril antes de conocer de decenas de funcionarios Michoacanos que llamaron a declarar ante la PGR. Me da gusto ver que la autoridad federal investigue a funcionarios corruptos de nuestro estado.

@MiguelMier

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