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Aceleradoras Corporativas: ¿El mecanismo efectivo ideal para el desarrollo económico?

Miguel Mier, con la colaboración de Gustavo Huerta
“Si no puedes hacer cosas grandiosas haz cosas pequeñas de una manera grandiosa”, Napoleón Hill
Norte, sur, este y oeste, las aceleradoras de negocios viven en todo el mundo un momento de cabal salud, prestigio y sobre todo de ineludible necesidad en el universo emprendedor.
Una de las principales palancas del desarrollo económico de cualquier comunidad es el desarrollo de emprendedores. Una vez que hay buenos proyectos para desarrollar nuevas empresas intervienen las aceleradoras. Los programas de aceleración han ganado territorio y simbolizan un modelo certero para innovar. En algunos casos, incluso, pueden traducirse en beneficios fiscales.
La cuestión es: ¿Deben las empresas grandes ejecutar sus programas de aceleración in house o contratar aceleradoras profesionales y reconocidas para desarrollar sus proyectos? En el mundo hay algunos ejemplos que empiezan a demostrar el éxito de unir empresas grandes con emprendedores. Ejemplos hay que demuestran lo vital de acelerar los procesos hoy día a través de profesionales para ello, empresas como Nike, Sprint, Disney y Barclays contrataron recientemente los servicios de TechStars para ejecutar los programas de aceleración de sus proyectos de emprendimiento.
CONFLICTOS DE VISIÓN E INTERÉS
Hay que considerar que las grandes empresas y startups tienen diferentes agendas y metas. Las corporaciones persiguen mejorar sus mayores resultados e ingresos cada trimestre, mientras que los startups se esfuerzan para el éxito, ajuste de sus productos en el mercado en el largo plazo y deben esperar por lo menos entre cinco y 10 años para analizar su rentabilidad real percibir las posibilidades reales de éxito.
Las grandes empresas, sobre todo las públicas, tienen una visión de corto plazo que les hace difícil invertir en proyectos que rendirán frutos años después.
El conflicto entre la visión de corto plazo de una empresa pública y de largo plaza de un emprendedor pueden encontrar un lugar común por medio de la creación de aceleradoras independientes. En cambio, los directivos de las grandes empresas tienden a promover incentivos en el corto plazo (principalmente a través de bonificaciones anuales). Sus decisiones se dirigen a conseguir mayores ingresos y no pueden esperar cinco o diez años para obtener resultados tangibles. Por desgracia, mientras esta es quizás la forma correcta de hacerlo, no permite que los grandes corporativos consigan innovar.
Por otra parte, el rendimiento generado por nuevas empresas en un programa de aceleración, no se puede medir por igual con el que genera una empresa grande ya establecida. Mediante la contratación de una aceleradora independiente, las grandes empresas pueden centrarse en lo que mejor saben hacer y dejar sus iniciativas de innovación con un experto.
CHOQUE DE CULTURA
La cultura de una gran empresa regularmente se contrapone a la de una pequeña startup. La burocracia corporativa podría asfixiar y puede matar a la naciente empresa si no están bien definidos los roles que juegan cada una. Los startups necesitan libertad para crear, probar cosas, fallar e innovar en un entorno ágil. Requieren de un margen mínimo de ensayo-error. Su enfoque debe ser producto-mercado ágil en forma de rápido crecimiento.
Esto es contrario a la visión de las empresas grandes, que piensan que sus procesos burocráticos internos son parte esencial de la creación de valor. Sin embargo, esos procesas, aunque valiosos a gran escala, en ocasiones no son un estorbo para los startup. ¿Dónde estaría Airbnb hoy, si hubiera participado en el programa de aceleración de los hoteles Hilton?
SOSTENIBILIDAD ACELERADORES
Existen algunos programas e incentivos de gobierno para las aceleradoras de empresas. Con todo y los apoyos del gobierno las aceleradoras deben de destinar poco de sus recursos a su operación y mucho a la inversión en los proyectos concretos. No hay aceleradora que al destinar una gran cantidad de recursos para su operación, disponga de menos recursos para invertir, no obstante, que algunas obtienen subvenciones por parte del gobierno.
Por ello, al establecer una sociedad con las empresas grandes, el modelo de negocio de las aceleradoras puede ser más sustentable. Con los recursos que las grandes empresas inviertan en los gastos de operación, las aceleradoras podrían construir una trayectoria estable, invertir en otras empresas y aumentar sus probabilidades de éxito.
Tal vez hoy en día cualquier persona puede iniciar una aceleradora, pero permanecer en el mercado es difícil por la baja proporción de éxito que tienen los nuevos proyectos a acelerar. Las aceleradoras se ven muy beneficiadas si tienen el apoyo que necesitan de las grandes empresas para encontrar su propuesta de valor. El dinero y espacio de oficina ya no es suficiente.
EL VERDADERO PREMIO
El nombre del juego para las grandes empresas no es necesariamente las ganancias de corto plazo. Su premio será siempre estar un paso por adelante de su competencia. Para ver el futuro. Para tener acceso preferente a los mercados que podrían llegar a ser enormes en el futuro y sustituir a los suyos.
En América Latina las empresas michoacanas Cinépolis y BlueBox lanzaron en 2013 un programa de emprendimiento e innovación en la industria del cine y del entretenimiento digital. El objetivo fue generar ideas de negocio que resuelvan alguna problemática, comercialicen, promocionen o transformen la manera en que se consumen productos y servicios en el mundo físico o digital del entretenimiento. Este programa lleva el nombre de Cinépolis SeedCamp con él BlueBox se convierte en una de las dieciocho incubadoras de alto impacto reconocidas por el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), orgullosamente michoacana.
Cinépolis apostó al talento local al apoyar a los ganadores del SeedCamp de 2013 y entendió que dotar de recursos e infraestructura a su propio startup es realmente fructífero. Como resultado de este ejercicio nació Cinegamers, un torneo de videojuegos que actualmente se está implementando en sus salas con gran éxito.
Para este año 2014 se modificó el enfoque y juntas BlueBox y Cinépolis salieron a buscar propuestas innovadoras de entretenimiento digital en diversas ciudades de la República Mexicana, como Hermosillo, Tijuana, Guanajuato, San Luis Potosí, Morelia, Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal. Aunque el proyecto inició como una iniciativa de carácter nacional, los límites del SeedCamp llegaron hasta proyectos y emprendedores que viajaron desde Argentina, Los Ángeles, Colombia y Japón.
24 equipos de entre más de 300 solicitudes fueron seleccionados para participar en un programa de aceleración, al término del periodo de planificación, estos participarán en un demoday y de allí los mejores solicitarán inversión. Al cierre del SeedCamp quedaron seis startups finalistas y más de 10 proyectos para implementar.
Dos empresas michoacanas, sin duda, Cinépolis y BlueBox, persisten en la idea de innovar y revolucionar la industria del entretenimiento digital a través de apoyar alianzas con nuevos emprendedores. Una buena respuesta a la pregunta que dio título a esta columna.
El autor es licenciado en Economía por el ITESM, con maestrías en Administración y Tecnología por las universidades de Stanford, Carnegie Mellon e ITESM. Es ejecutivo de Entretenimiento y profesor en la Maestría en Administración (MEIM) en la Universidad Carnegie Mellon de Los Ángeles, California.
mmier@stanfordalumni.org
@miguelmier

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