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Sin anestesia: El cine y los políticos

Columna. Sin anestesia: El cine y los políticos
11/05/2014 22:50 / Miguel Mier
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“Olviden los mitos sobre la Casa Blanca creados por los medios de comunicación. La verdad es que ahí no hay gente muy inteligente y las cosas se salieron de control”, Hal Holbrook en Todos los hombres del Presidente (1979).
Después lograr lo que ningún mexicano había logrado, ganar el Oscar al mejor Director, Alfonso Cuarón lanza 10 preguntas al presidente Enrique Peña Nieto dejando a todo el país al filo de la butaca. Como esperando el día del estreno de alguna de sus películas el país entero esperó a que el presidente emitiera señales de vida, mientras tanto, los efectos especiales harían que se escuche un -Crick, Crick- de fondo.
Ese lapso de silencio no duró mucho. Unas horas después de que Alfonso Cuarón y sus 10 preguntas se convirtieran en tema relevante en Twitter vino la respuesta presidencial. De la cuenta @EPN se lee: “Sus preguntas enriquecen el debate y ayudarán a conocer con mayor precisión los alcances y beneficios que la Reforma traerá a los mexicanos”. Ante semejante pronunciamiento presidencial muchos twiteros usaron sendo tweet como un ejemplo práctico del verbo CANTINFLEAR: Muchas palabras que no dicen nada.
Con toda objetividad la respuesta del presidente no era fácil. Un cineasta, que nada tiene que ver con la vida política del país, ponía el dedo en la yaga con preguntas muy concretas y que requerían mucho detalle para responder. Peor aún, una respuesta detallada pondría en riesgo las negociaciones de las leyes segundarias. Sin embargo, el presidente no se podía quedar callado cuando la atención hacia Cuarón crecía y crecía en las redes sociales. El presidente optó por responder otra vez de manera superficial diciendo que una vez aprobadas las leyes secundarias profundizaría en sus respuestas. Cuarón contraataca subiendo de tono y pidiendo un debate publico con el primer mandatario de la nación. Dudo que el presidente se vaya a prestar a semejante circo.
Lo que me parece interesante relacionar es lo cercano que están las figuras del cine y la política y no solo en México sino en muchos países del mundo.
Para no ir muy lejos en Estados Unidos, uno de los presidentes demócratas más emblemáticos empezó su carrera siendo actor de Hollywood para luego ser gobernador de su estado California en 1966, presidente en 1981 y reelecto presidente en 1984. Me refiero a Ronald Regan. Su caso no es atípico. George Murphy ganó el Oscar en 1950 y fue electo senador en 1964. Clint Eastwood contendió para un puesto local en Carmel California en 1984 y obviamente arrasó a su competidor. Sony Bono, el cantante exesposo de Cher, fue electo alcalde de Palm Springs en 1988. Arnold Schwarzenegger nunca estuvo nominado al Oscar pero gobernó California, el estado económicamente más poderoso de Estados Unidos, de 2003 hasta 2011.
India tiene una de las industrias de cine donde más estrellas son admiradas y hasta idolatradas. No es difícil pensar que muchas estrellas del cine de Bollywood (cine Indio) se vuelven políticos. Quizás el personaje de Bollywood más reconocido en el mundo es Amitabh Bachchan, quien ha participado en cientos de películas de Bollywood y unas pocas películas americanas como La Pantera Rosa o El Gran Gatsby. Esta súper estrella del cine Indio en 1984 decide entrar como candidato a gobernador de su estado natal Uttar Pradesh para apoyar a su amigo el primer ministro Rajiv Ghandi. A los tres años como político se retira de burócrata y regresa al cine acuñando una célebre frase que dice “la política es una cloaca”.
En México también tenemos a nuestros actores políticos como es el caso de María Rojo, quien no ha estado ni cerca de ganar un Oscar, pero ha hecho muchas películas como El chupes, Danzón o El Callejón de los Milagros, entre otras. María Rojo fue diputada en 1997, jefa Delegacional de Coyoacán en 2000 y senadora en 2006.
Con todos estos ejemplos queda claro que después de vivir bajo el reflector a muchos les quedan ganas de seguir viendo su nombre en los encabezados de los periódicos. Nos toca a nosotros los ciudadanos ejercer nuestro derecho al voto de manera responsable y elegir a quien está mejor preparado para gobernarnos y no a quién es más famoso. El problema que a veces enfrentamos es que en México los políticos de carrera tienen tan mala preparación que muchos preferiríamos ver a Alfonso Cuarón en tribuna que a la mayoría de nuestros diputados y senadores.
El autor es licenciado en Economía por el ITESM, con maestrías en Administración y Tecnología por las universidades de Stanford, Carnegie Mellon e ITESM. Es ejecutivo de Entretenimiento y profesor en la Maestría en Administración (MEIM) en la Universidad Carnegie Mellon de Los Ángeles, California
mmier@stanfordalumni.org
@MiguelMier

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